Un estudio de la Universitat de València y la UOC destaca que un conjunto estratégico de factores de apoyo tecnológicos, organizativos y medioambientales son la clave del progreso digital, verde y social. El libro utiliza datos de 12.000 empresas europeas para demostrar que, además de las grandes empresas, las medianas y pequeñas empresas también pueden actuar como agentes de cambio.
Al contrario de lo que defienden ciertas teorías, las pequeñas y medianas empresas (pymes) pueden desempeñar un papel clave en la transición digital, verde y social del siglo XXI. Pero si quieren lograr este cambio, las pymes no pueden depender únicamente de la adopción de herramientas digitales básicas. Debemos ir más allá y apoyarnos en una serie de factores organizativos y ecosistémicos. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado en abierto en la Revista de Producción más Limpia por Dolores Añón, catedrática de economía de la Universitat de València e investigadora del grupo de investigación ERI-CES, y catedrático de economía Joan Torrent, catedrático de estudios de economía y empresa y coordinador del grupo de investigación interdisciplinar en TIC – Laboratorio de Inteligencia Artificial (I2TIC-IA Lab) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
La investigación analiza datos representativos de unas 12.000 pymes de la Unión Europea e identifica los factores tecnológicos, organizativos y ambientales que explican la implementación conjunta de la inteligencia artificial (IA) y las prácticas de sostenibilidad. Los resultados muestran que la madurez digital por sí sola no garantiza que las empresas den el paso ni hacia la doble transición (digital y verde) ni hacia la triple transición (digital, verde y social).
El trabajo de Añón y Torrent destaca que las pymes también necesitan capacidades estratégicas específicas y apoyo de su entorno. Según el estudio, los vínculos y apoyos externos –como ecosistemas empresariales, redes de colaboración o programas públicos– son clave para fortalecer las capacidades internas. Así, la investigación cuestiona un supuesto social muy extendido: “Pudimos demostrar que, más allá de las grandes empresas, las pequeñas empresas también pueden ser agentes de cambio si cuentan con las condiciones y el apoyo ambiental adecuados”, explican los investigadores.
Para los autores, el trabajo lanza un mensaje de esperanza, pero también exigente: «Las complementariedades entre digitalización, sostenibilidad ambiental y sostenibilidad social son relevantes. Cuando una pyme invierte en una de estas áreas, genera efectos positivos en las demás. Pero esto sólo sucede si hay capacidades adecuadas para integrarlas y un entorno que apoye esta transformación».
Las habilidades que marcan la diferencia
Según los resultados de la investigación, las herramientas digitales básicas por sí solas no garantizan la preparación para transiciones avanzadas. Lo que marca la diferencia es “tener capacidades estratégicas y dinámicas, como una clara orientación hacia la innovación, capital humano cualificado y buena salud financiera”. Estas cualidades permiten a las pymes reconfigurar sus recursos internos y adaptarse a los retos de sostenibilidad y digitalización de los nuevos tiempos, según los autores.
Las investigaciones muestran que factores como la propiedad de patentes, la experiencia empresarial o la integración en grupos empresariales aumentan significativamente la probabilidad de adopción de prácticas de inteligencia artificial y sostenibilidad. En cambio, las empresas que no están interesadas en la digitalización, las que sufren escasez de talento o las que operan exclusivamente en el mercado nacional tienen más dificultades para avanzar.
El efecto de bloqueo numérico
Según Dolores Añón, uno de los conceptos clave del estudio es el efecto de bloqueo digital, que se produce cuando una dependencia excesiva de herramientas digitales básicas acaba dificultando el paso a otras tecnologías más avanzadas y transformadoras, como la IA. Como explica Torrent, también director del centro UOC-DIGIT, “no basta con movilizar capacidades digitales, hay que movilizar capacidades no digitales, como la cultura de la innovación, el capital humano o la solvencia financiera”. “Sin estas palancas, muchas pymes siguen estancadas en un nivel básico de digitalización que no permite dar el salto hacia la transición verde y social”, añade.
Los autores enfatizan que la investigación tiene implicaciones políticas relevantes: «Las políticas públicas no pueden limitarse a promover la digitalización per se. Deben promover la conexión entre la tecnología, la organización y el medio ambiente, y esto implica apoyar la I+D, el capital humano y los ecosistemas colaborativos en los que operan las pymes».
Diferencias a nivel europeo
El análisis se basa en datos representativos de la Unión Europea de la encuesta Flash Eurobarómetro 486, encargada por la Comisión Europea a 11.976 empresas que emplean hasta 250 empleados, y detectó una clara división dentro del continente. Las pymes del Norte y del Oeste, con ecosistemas de apoyo más desarrollados, están liderando la adopción de tecnologías digitales y prácticas sostenibles. Por el contrario, las empresas del sur y del este están progresando más lentamente debido a la falta de recursos y de prioridades políticas.
“Cataluña y España tienen un tejido industrial relevante y nuevas empresas, pero el proceso de transformación digital de las pymes está muy retrasado”, explica Torrent. Según él, esto crea “una nueva línea divisoria social entre las empresas que la política debería abordar y la que no”. Para evitarlo, el profesor de economía y gestión sugiere la necesidad de actuar en dos frentes. Por un lado, es necesario revitalizar las políticas de competencia para reducir el poder de las grandes empresas, que amenazan el nuevo tejido empresarial. Por otro lado, también recomienda impulsar decididamente la transformación digital del tejido de pymes existente con programas de apoyo adaptados a las necesidades territoriales y sectoriales. Pese a este retraso en la digitalización, España destaca por su liderazgo en prácticas de sostenibilidad ambiental y social.
Recomendaciones para evitar el riesgo de quedarse atrás
Los investigadores advierten que las pymes que no avanzan en las transiciones digital, verde y social corren el riesgo de perder competitividad y consolidar modelos de negocio de bajo coste, con consecuencias laborales y sociales negativas. Por otro lado, quienes logren articular estrategias digitales integradas y sostenibles pueden convertirse en agentes de cambio social. «Las pequeñas y medianas empresas pueden ser protagonistas de una Europa más verde, digital e inclusiva, siempre que tengan las capacidades y el apoyo medioambiental adecuados», afirman los investigadores.
Para las pymes que quieran emprender este camino, los investigadores recomiendan valorar el valor competitivo de la empresa y entender la digitalización y la sostenibilidad como palanca de transformación del modelo de negocio. Según Torrent, el primer paso es valorar “qué, por qué y cómo la empresa aporta valor” y proponer la digitalización y la sostenibilidad como palanca para transformar el modelo de negocio. A partir de ahí, hay que buscar apoyo externo -asesoramiento, redes de colaboración, financiación- que permita desplegar una nueva estrategia digital y sostenible adaptada a la visión de futuro de la empresa. “El riesgo de no avanzar es perder eficiencia y competitividad y consolidar un modelo económico low cost con fuertes implicaciones sociales y profesionales”, advierte Torrent.
Autor
- Vicent Alabau combina su profundo conocimiento en economía con su amor por la tierra que lo vio crecer. Antes de unirse al equipo, trabajó en un despacho asesorando a pequeñas empresas de la Marina Alta. ¿Su secreto para desestresarse tras una jornada financiera? Perderse en la Albufera con su kayak y desconectar el móvil. Aunque su pasión son los números, nunca se pierde una mascletà.
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